#Día40
#YOmequedoencasa
Hoy recopilo un cuento que me encantó de Jorge Bucay
A disfrutarlo ;)
"Buscate un amante, Jorge Bucay"
Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.
Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.
Misteriosamente
son generalmente estos dos últimos grupos los que más vienen a mi
consulta para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas:
insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más
diversos dolores.
Cuentan que sus vidas transcurren de manera
monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y
que no saben en qué ocupar su tiempo libre.
En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes
de contarme esto ya han visitado otros consultorios en los que
recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: Depresión… y la
infaltable receta del antidepresivo de turno.
Yo, después de
escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que
lo que realmente necesitan... ES UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.
Están
los que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache
alegremente con una sugerencia tan poco científica! Hacen un decoroso
silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran
para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.
A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición:
“Un
Amante es cualquier cosa que nos apasione, lo que ocupa nuestro
pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que, a veces,
no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos
frente al entorno, lo que nos hace saber que la vida tiene motivación y
sentido”.
Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontrarlo allí.
En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.
También
podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en
la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es
vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la
amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un
hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”.
En fin, es “alguien”
o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una
sonrisa al solo pensarlo apartándonos, aunque sea por un momento, del
triste destino de sobrevivir.
Sobrevivir es durar y en el fondo esta
gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como
viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios
médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones,
observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo,
cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de
las emociones fuertes.
Durar es postergar la posibilidad de
disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que
quizás podamos hacerlo mañana
Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante!
Sé vos mismo el amante de alguien o de algo. Sé el protagonista... de tu vida.
La muerte llegará; al fin y al cabo, la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante!
Lo trágico no es morir … lo trágico, es no animarse a vivir.
La
psicología, después de estudiar mucho, descubrió algo trascendental:
para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo.
A ese motivo lo llamo hoy un amante.
Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.
Buscate pues HOY.... un amante.